Cercos de hierro para la piscina

La solución más clásica: los cercos de hierro. Se diseñan de acuerdo al modelo de la pileta y se colocan los barrotes con una distancia aproximada de entre 10 y 12 cm entre sí. Pueden pintarse en cualquier color, pero requieren de un tratamiento especial con pintura antióxido y un buen esmalte. Tiene algunos puntos en contra: el material es transmisor de la electricidad y, además, si no se lo mantiene adecuadamente, puede oxidarse, implicando un riesgo en golpes o cortes.

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