300 millones de Philishaves

El pasado marzo la planta de producción de Drachten, en Holanda, se vistió de gala para recibir la Philishave 300 millones. En el evento se brindó con champagne por este nuevo retoño y hasta Frederik Philips, presidente de la compañía y último de la prestigiosa saga, quiso probar el emblemático aparato en sus propias barbas: una afeitadora modelo HS 930 de una serie limitada de la gama top de Philips. Para el Dr. Philips la Philishave es algo más que uno de sus muchos vastagos: fue su única compañía en la prisión durante la Segunda Guerra Mundial y la que le permitió lucir un apurado impecable cuando las cuchillas de sus vecinos de celda comenzaron a fallar.

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