Archivo de la categoría ‘antiguedades’

Vivienda Popular

Al fondo, la cocina instalada por Gusi. En la zona de estar destaca el frontis de manipostería de piedra de río. En torno a una mesa de vendimia, procedente de Palau Reial, sofás tapizados con telas lisas y de rayas de tejidos.

Vivienda Nueva

En la tercera planta de la vivienda principal se creó un estudio diáfano y abuhardillado. Tras dos esferas de hierro, una butaca tipo club tapizada en capitoné, adquirida en un rastrillo, y una chaise longue procedente de Becara con telas de alto estilo.

Banco Hierro

De hierro, banco en 1,40 m de largo x 0,40 m de ancho x 0,93 m de alto. en Guerra San Martín. Las butacas, los paraguas y los sombreros proceden de Mafory Mrs. Zuffa y el paragüero, de Lantero.

Bancos y Cajas

De Antigüedades Moriera procede este modelo clásico de iglesia que incorpora una tapa en el asiento. Mide 1,18 m de largo x 0,43 m de ancho x 0,96 m de alto…

Maceta

Esta maceta de cerámica pintada a mano en vivos colores por Juan Velasco (Fernán Caballero) es una pieza única que sirve de lecho a un ramo de gerberas de diferentes colores entre ramilletes de brezo.

Cafeteras

Una elegante cafetera inglesa de plata de principios de siglo acoge un ramo de rosas Ivory Fashion.

Armario Empotrado

Entre ellas cabe destacar, en la biblioteca, un chiffonnier y un barómetro inglés del siglo XIX; y en el salón, un escritorio Luis XVI de marquetería que acoge una pareja de candelabros Napoleón III de bronce sobredorado.

Galletas de Jengibre

Así, muchas latas han llegado hasta hoy destrozadas por el uso. No es el caso de las que salen ahora a subasta, que están en perfectas condiciones. Como en otros objetos artísticos, los motivos que decoraban las cajas hasta los primeros años del siglo XX eran imágenes de la vida cotidiana, especialmente niños, pájaros, flores e, incluso, brigadas de bomberos.

Galletas Navidad

Todos los años se preparaban unas maravillosas cajas para celebrar la Navidad, y pronto se convirtieron en uno de los regalos preferidos de la clase media de la época. En 1890 ya estaba claro que las cajas de Navidad se habían convertido en objetos deseados por sí mismos, pues se conservaban una vez consumidas las galletas. Eran estupendos contenedores, y en ellos se guardaban hilos, botones, cartas o cualquier otra cosa.

Galletas Avena

Las galletas en los tiempos Victorianos eran uno de los pocos alimentos que socialmente se aceptaba comprar en una tienda, pues era de mejor tono hacerlo todo en casa. Aunque en sí las galletas no eran un objeto de lujo, colocadas en una caja y costando hasta un chelín, la cosa cambiaba y empezaban a ser mejor consideradas por una sociedad extremadamente convencional.