Piezas antiguas del renacimiento
La Antigüedad es un tema recurrente en ías decoraciones occidentales desde el Renacimiento. Ahora, como entonces, levanta pasiones. Los primeros coleccionistas de piezas antiguas fueron los humanistas, que centraban principalmente su atención en la escultura, los bronces y las medallas roma- ñas, es decir, los vestigios conocidos de la Antigüedad. Este nuevo gusto tuvo su origen en el entorno de los papas, pero pronto se extendió al resto de Europa. Se organizaban entonces verdaderas expediciones extranjeras rumbo a Italia, que cargaban con todo lo que podían conseguir.
En el siglo XVIII, el descubrimiento de las minas de Pompcya y Herculano relanza el gusto por la Antigüedad, y las decoraciones lo reflejan. Así, en Francia, que entonces marcaba la moda, se imponen modelos á l’etrusque. Por otro lado, en la Inglaterra del siglo XVIII esta época ocupaba un lugar fundamental en la educación de su clase alta. Para completarla era costumbre que los jóvenes que terminaban sus estudios hicieran un viaje que les pusiera en contacto con el legado de aquella cultura que tan bien conocían en el plano teórico.









