
La nueva distribución de este piso ha mejorado la comunicación de la cocina con el comedor moderno y el salón, y la de los dormitorios con su baño y vestidor. El primer piso de Sonia Roig asombró a todos por sus colores atrevidos, pero, como ella misma cuenta, al final nos cansamos de los tonos fuertes y quisimos dar un giro total. Hoy, su segundo piso, muchísimo más claro, sigue dando que hablar. No sólo el blanco roto de la pintura aporta, como dice el poeta calma, lujo y voluptuosidad, sino que amplifica sorprendentemente el espacio.
Al ser un piso antiguo explica Sofía la distribución era una auténtica calamidad. Todo el espacio se perdía en pasillos. Nada mas entrar te encontrabas una hilera de puertas donde estaban las habitaciones, y al final llegabas al salón. Lo primero que hice al entrar fue invertir el orden de la distribución.