
Durante la década de los cincuenta se consideraba que los tonos pastel eran los más agradables para interiores ya que no resultaban pesados y ayudaban a crear espacios ligeros y tranquilos, ideales por ejemplo para las paredes de la habitación de un bebé recién nacido. Los colores pastel son sencillamente los tonos más claros de cualquier color; si añadimos blanco al rojo conseguiremos un rosa y si a éste le añadimos más blanco entonces tenemos un tono pastel. No hay una definición exacta de cuándo un color se convierte en un tono pastel. El azul pastel, para una persona, puede ser azul cielo para otra, pero lo que está claro es que cuando los colores son tan claros que casi parecen blanco, o sugieren muy ligeramente un color, entonces son pastel.
De todos los colores, quizá el azul sea el universalmente más identificado con la belleza y la serenidad. Uno de los tres colores primarios, es tal vez el más versátil en cuanto a su expresividad. Sus familias análogas incluyen los verdes, al mezclar con amarillo, y los violetas, al mezclar con rojo. El complementario del azul es el naranja. Psicológicamente el azul se asocia con el cielo y el mar y por tanto sugiere tranquilidad y satisfacción. Por más información visite Decoracion Interiores.