Archivo de la categoría ‘Tapizados Muebles’

Tapicerias

Las tapicerias continúan la gama de colores y aportan vistosidad por sus estampados, que se coordinan en muebles tapizados y cortinas. En el salon comedor es el verde el tono protagonista, en combinación con ocre, tostado y dorado; el burdeos aporta fuerza junto al amarillo, en la salita; la habitación de invitados acude también a la paleta de amarillos y salmón; el dormitorio principal se ambienta con verdes, beige y arena.

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Muebles Tapiceria

Los tapicerias cobran vida en este entramado colorista y contribuyen a crear ambientes acogedores por sus agradables texturas, entre las que destacan la pana, el terciopelo o las chenillas, de suave tacto. El resultado final muestra espacios cómodos y modernos donde la sencillez es la nota dominante.

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Tapizados

Esta versión, tapizada con un kílim. mide 1,47 m de largo x 0,66 m de ancho x 0,90 m de alto; tambien existen mas tamaños y modelos a eleccion en Antonio Cabrero.

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Easy Muebles

Sería fatigoso entrar en tales particularidades. Piénsese, solamente, cuántas diferencias cabría señalar entre los anillos, desde la antigüedad, y sus incontables simbolismos, empezando por el anillo de desposorios, joya elegante, y la alianza de la casada, desprovista de adornos; su sencillez, su circularidad y simetría representan que el compromiso no ha de tener desigualdad ni fin.

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Muebles Tapizados

Una tapicería de rayas dará a las butacas un aire renovado. Si además eliges una tela como el algodón o la chenilla, resultarán más frescas. Chenilla de color burdeos. Esta butaca alta es un diseño de Marcos Larraga y se vende en todos los comercios.

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Tapizados Muebles

Tengo una absoluta predilección por las rosas diminutas, esas de pétalos quebradizos y frágiles, que recuerdan al papel manila. Crecen en pequeños ramilletes y se abren con total generosidad desde la primavera hasta bien entrado el frío. Tanto me gustan esas flores mínimas que no me limito a cuidar un par de plantas en la terraza de mi casa, sino que me encanta encontrarlas esparcidas en cualquier rincón. Así, he forrado la alacena con una tela de ílorecitas que me recuerdan constantemente las rosas naturales.

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